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Árboles del Sur de Chile / maderas sagradas

materia prima.

Foiyé (canelo)

Es el árbol de la paz y el equilibrio interior en el Wallmapu (Territorio Mapuche). Su presencia significa la manifestación del mundo superior, es el vínculo y puente entre lo espiritual y terrenal.  Bastaba con un ramo de sus hojas y flores para apaciguar a los guerreros (kona) e invitarlos a la conversación pacífica. El Foiyé es símbolo de la no violencia y el encuentro entre los contrarios.  Su madera es firme, de hermosa veta café claro y muy resistente a la humedad.
 

Pehuén  (araucaria)

Es un árbol sagrado. Con sus frutos alimentó más de una vez a su pueblo durante largos y fríos inviernos en la Araucanía. Vive en la alta montaña y goza de la nieve en abundancia. Su corteza alcanza los 15-20cm de espesor actuando como una fuerte coraza de protección. Es testigo y guardián de miles de años de evolución de la tierra. Su madera compacta, liviana y de suave color fue muy utilizada en la carpintería. Actualmente está prohibida su tala y comercialización. Es Monumento Natural de Chile.

Lahuén  (alerce)

Con su lento crecimiento (1cm en tronco cada 15 años) alcanza los 50 metros de altura y la condición de una de las especies más longevas del planeta. Son los totems de las llanuras andinas y las montañas de la Costa del sur de Chile, guardianes de los bosques y su pueblo. Es la madera de la más alta calidad del bosque chileno, de hermoso color rojizo, liviana e imputrescible. Su tala está prohibida. Es Monumento Natural de Chile.

Tihue  (laurel)

Es el árbol aromático del bosque chileno.  Con sus raíces hundidas en suelos húmedos y profundos modela su tronco y ramas con una madera blanda y de suave color blanco-verdoso, con gruesa corteza, para luego respirar por sus hojas un aroma agradable y terapéutico. Mueblistas y constructores le tenemos especial aprecio.

 

Lenga

Vive a bajas temperaturas.  En las montañas del sur tiene un aspecto retorcido, probablemente por el frío extremo en el que habita, pero de bella armonía que refulge de colores en otoño. En la Patagonia en cambio, habita a baja altitud, lo que le permite alcanzar mayor altura y desarrollar un tronco más recto y grueso. Su madera es exquisita, de suave veta y tono, liviana y firme.
 

Lingue

Junto con Laureles y Robles forma bosques en el sur de Chile. Sobresale por su belleza, follaje coloreado que combina sus hojas verdes con hojas de diversos tonos escarlata a medida que se van secando. Estas no pueden ser comidas por los animales, pero son benéficas para las personas. Su madera es de las más finas y bellas del bosque chileno, de gran estabilidad, liviana y dócil para trabajar.
 

Coyam (Roble)

Hualle o Pellín según su edad, es el árbol que simboliza la solidez y firmeza. Suele decirse “fuerte como un roble” cuando se trata de una persona de gran fortaleza y resistencia. Es un árbol imponente que alcanza gran altura y que en otoño (junto a raulíes y coigües) nos entrega, antes de la caída de sus hojas, un hermoso paisaje lleno de colores. Su madera es muy firme, imputrescible y de bello y suave tono rojizo.

Raulí

Habita en la Cordillera de Los Andes y disfruta de las bajas temperaturas y la nieve en invierno.  Sus hojas deben ser de las más bellas del bosque chileno.  Son las más grandes de toda la familia Nothofagus, con una forma proporcionada, bordes finamente aserrados y una nervadura profusamente marcada que le brinda una textura muy agradable al tacto y a la vista.  Estas hojas en otoño, antes de caer, al igual que las del Roble, conforman un bello paisaje con sus muchas tonalidades de amarillos, naranjos, rojos y cafés

Radal

Es un árbol sorprendente. A pesar de que en general se encuentra de forma arbustiva, alejándose del aspecto y reconocimiento de los grandes árboles del sur de Chile, en su interior forma una madera de alta calidad y belleza. Su veta es exótica, con variadas vetas y tonos. Cuando crece en el bosque húmedo Valdiviano puede alcanzar los 15 metros de altura desarrollando un tronco más grueso y recto.

Coihue

Es un símbolo del paisaje del sur de Chile. Podemos encontrarlo tanto en riberas a nivel del mar como en las alturas de las montañas cordilleranas. Con 40 metros de altura y 2 de diámetro en su tronco se convierte en un gigante, testigo de mucho ciclos de la naturaleza. Su follaje al tener una ramificación radiada da una sensación de ir formando niveles horizontales, los cuales junto a sus pequeñas y aserradas hojas, le dan un aspecto armonioso y muy estético. Su madera es de muy buena calidad y suave tono café claro con algunas vetas rojizas.

El Bosque Nativo Chileno, en su diversidad de conformaciones según su ubicación geográfica, forma ecosistemas de alto valor ecológico y patrimonial para el planeta y para las comunidades que los habitan desde tiempos inmemoriales / Son fuente de inspiración y desarrollo humano / Bajo sus copas albergan una biodiversidad rica en plantas, hongos, líquenes, musgos, animales, aves e insectos, conformando una vida de interacciones vital en el orden natural / El suelo del bosque con toda la materia orgánica y sus raíces interconectadas con millones de filamentos de hongos genera un depósito de agua fundamental para la ecología del paisaje y la sustentabilidad de la vida humana / Su follaje, además de evitar la erosión de los suelos, purifica el aire del planeta contribuyendo a regular su temperatura y a disminuir el calentamiento global / Al interior del bosque, los árboles y plantas despliegan aromas terapéuticos para su fauna y para los seres humanos, generando un efecto sanador para muchos desequilibrios internos / Todas estas virtudes del bosque chileno quedan impregnadas en las maderas de sus árboles. Son las llamadas “maderas nobles”. Muy firmes y de gran belleza, la mayoría de ellas dóciles para trabajar / Hemos forjado una cultura en torno a los bosques y con sus maderas hemos dado forma a nuestra vida material / El uso consciente de estas maderas contribuye a la sustentabilidad ecológica del bosque nativo chileno y a su puesta en valor como eje principal de nuestra existencia.